Un anestesiólogo fue formalizado por una presunta negligencia tras la muerte de una mujer de 57 años que se sometió a una abdominoplastia en el Hospital San Camilo de San Felipe, en la región de Valparaíso. El cirujano que realizó la intervención fue formalizado en 2024 por cuasidelito de homicidio.
Esta situación afectó a Jacqueline Bascuñán, quien murió la madrugada del 9 de diciembre de 2022, pocas horas después de la intervención quirúrgica.
Por este hecho, fue formalizado el 15 de mayo de 2024 el cirujano Marcelo Yáñez Leyton por cuasidelito de homicidio, en grado de consumado, quedando con las medidas cautelares de firma mensual y arraigo nacional. En tanto, la semana pasada se formalizó a otro profesional, el anestesiólogo José Meneses Soto, también por cuasidelito de homicidio. También quedó con firma mensual y arraigo nacional.
“Operarse era el sueño de su vida”
De acuerdo con la investigación, tras esperar por varios años, el 8 de diciembre de 2022, Jacqueline ingresó a pabellón para someterse a una abdominoplastia.
“Había reunido el dinero y era un período especialmente importante para ella. Operarse era el sueño de su vida”, recordó su hijo, Cristián Lagos.
En el procedimiento participaron el cirujano Marcelo Yáñez y el anestesiólogo José Meneses, pero, de acuerdo con los antecedentes recabados, no se realizó una evaluación previa de la paciente.
Jacqueline presentaba hipertensión y diabetes, y en su ficha clínica no figuraban exámenes recientes como electrocardiograma, pruebas de coagulación ni hemoglobina glicosilada, claves para este tipo de cirugías.
A su vez, en el período postoperatorio, la mujer habría presentado un preocupante aumento de la frecuencia cardíaca y altos niveles de glicemia, además de fuertes dolores, vómitos y ausencia de diuresis.
Pese a esa condición, fue dada de alta por una supuesta falta de camas en el recinto. De acuerdo con la auditoría clínica, el alta fue entregada por una enfermera, ya que el médico no estuvo presente en la determinación.
“Cuando la dieron de alta, se quejaba mucho de dolor abdominal y, cuando llegó a su casa, comenzó a sentirse peor, presentando fuertes náuseas y vómitos, por lo que le dieron medicamentos para controlar las náuseas. Empezó a respirar más rápido, a perder la conciencia y cuando la tomé en mis brazos se desvaneció”, agregó su hijo Cristián.
Personal del SAMU que acudió al llamado de la familia constató que la mujer tenía bajos signos vitales. Posteriormente, ocurrió su deceso. De acuerdo con la autopsia, Jacqueline murió por un “edema pulmonar” e “infarto agudo de miocardio”, pero la familia apunta a una negligencia médica durante la cirugía.
“La muerte de Jacqueline era evitable”
Jaime Barrientos, abogado que representa a la familia, dijo que lo más importante en este caso es llegar a la verdad: “Jacqueline entró a un hospital para someterse a una cirugía programada y pocas horas después murió en los brazos de su hijo. Existen antecedentes objetivos, incluso contenidos en una auditoría del propio hospital, que generan preguntas muy serias respecto de la evaluación previa, el manejo postoperatorio y las condiciones en que se decidió darle el alta”.
Según enfatizó el profesional, “la muerte de Jacqueline era evitable”.
Por eso, para la familia es de suma importancia la formalización del anestesiólogo para así esclarecer la actuación de todos los profesionales que tuvieron participación en la atención de Jacqueline.
Finalmente, la justicia dejó al anestesiólogo con las cautelares de arraigo nacional y firma mensual.




